el orgullo de El Grillo
leo en todociclismo.com que Bettini quiere correr el Giro del Trentino. hasta aquí no parece nada extraño, ni siquiera parece una noticia. de hecho, la noticia se convierte en tal al saber que no hace ni dos semanas que Bettini se cayó en el transcurso de una etapa de la Vuelta al País Vasco fracturándose una costilla. así que la supuesta no-noticia de la reaparición inmediata de Bettini (el Giro del Trentino comienza el 22 de abril) me deja relativamente perplejo. perplejo porque estás demostraciones de pundonor y profesionalidad, tan comunes entre cierto tipo de ciclistas, nunca dejan de sorprenderme. parece como si siempre hubiese un nivel más en la escala del sufrimiento, que estuviesen dispuestos a afrontar. relativamente porque, seamos sinceros, no es el primero ni será el último ciclista que se enfrente a desafíos de esta magnitud.
Bettini es un campeón. y aquí lo importante es el artículo indeterminado. no porque signifique que es uno entre varios. lo es porque lo que ese artículo pone de manifiesto es que al gran Paolo no le hace falta ganar nada, no necesita un maillot que le acredite como vencedor de nada, es un Campeón mayúsculo, perpetuo.
hace dos temporadas, unos días antes de la celebración del Giro de Lombardía, Paolo Bettini pasó por el trago más amargo de su vida cuando supo de la muerte de su hermano mayor, Sauro, en accidente de tráfico. aquel día, el de la carrera, un Bettini hundido, destruído, al borde de la retirada del ciclismo, se ganó para siempre algo más que el respeto de los amantes del ciclismo. su demostración de valor y arrojo, atacando sin compasión, sin volver la vista atrás, su escalofriante descenso en pos de una victoria que no era una victoria sino una huída imposible tras la desgracia y sobre todo, sobre todo, su entrada en meta, llorando y señalando al cielo, nos conmovió y nos ganó para siempre. desde aquel día, aquí somos de Bettini. por encima de cualquier competencia, somos de Bettini. aunque no siempre queramos que gane (porque también somos de Valverde, de Freire, de Flecha...) somos de Bettini. y es que, desde aquel día, desde antes también pero sobre todo desde aquel día, no hemos hecho otra cosa más que asistir a lecciones, a gestos por su parte, de infinita honestidad y respeto por este deporte (inolvidable su victoria en el Mundial del año pasado y su respetuoso desacato a los gerifaltes de la UCI en el podio). lo mejor de su empeño en disputar la Lieja-Bastoña-Lieja, es que estamos convencidos de que no será la última vez que veamos a Paolo Bettini superar una adversidad mayor que él, una adversidad inabordable para el común de los mortales. pero no para el orgullo herido de El Grillo.
ojalá gane Valverde la Lieja pero ojalá la gane Bettini.
Bettini es un campeón. y aquí lo importante es el artículo indeterminado. no porque signifique que es uno entre varios. lo es porque lo que ese artículo pone de manifiesto es que al gran Paolo no le hace falta ganar nada, no necesita un maillot que le acredite como vencedor de nada, es un Campeón mayúsculo, perpetuo.
hace dos temporadas, unos días antes de la celebración del Giro de Lombardía, Paolo Bettini pasó por el trago más amargo de su vida cuando supo de la muerte de su hermano mayor, Sauro, en accidente de tráfico. aquel día, el de la carrera, un Bettini hundido, destruído, al borde de la retirada del ciclismo, se ganó para siempre algo más que el respeto de los amantes del ciclismo. su demostración de valor y arrojo, atacando sin compasión, sin volver la vista atrás, su escalofriante descenso en pos de una victoria que no era una victoria sino una huída imposible tras la desgracia y sobre todo, sobre todo, su entrada en meta, llorando y señalando al cielo, nos conmovió y nos ganó para siempre. desde aquel día, aquí somos de Bettini. por encima de cualquier competencia, somos de Bettini. aunque no siempre queramos que gane (porque también somos de Valverde, de Freire, de Flecha...) somos de Bettini. y es que, desde aquel día, desde antes también pero sobre todo desde aquel día, no hemos hecho otra cosa más que asistir a lecciones, a gestos por su parte, de infinita honestidad y respeto por este deporte (inolvidable su victoria en el Mundial del año pasado y su respetuoso desacato a los gerifaltes de la UCI en el podio). lo mejor de su empeño en disputar la Lieja-Bastoña-Lieja, es que estamos convencidos de que no será la última vez que veamos a Paolo Bettini superar una adversidad mayor que él, una adversidad inabordable para el común de los mortales. pero no para el orgullo herido de El Grillo.
ojalá gane Valverde la Lieja pero ojalá la gane Bettini.
Etiquetas: Bettini, Giro de Lombardia, Giro del Trentino, Lieja-Bastoña-Lieja, Mundial
escrito por sergio a las 08:48 ![]()
